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Nacer o criarse en un territorio no cuenta para altos cargos políticos o resulta indistinto el origen cuando de altos cargos políticos se trata.

Intendentes de Zona Norte del conurbano como Gustavo Posse y Jorge Macri
reclaman preponderancia en el armado de listas de candidatos, como si
nacer o haberse criado en un determinado distrito fuera decisivo cuando
de altos cargos políticos se trata. No es así. De hecho, el actual
mandatario de la provincia de Buenos Aires es oriundo de Capital
Federal, lo mismo que su antecesor, y desconocían por completo el
territorio hasta poco antes de concursar por el puesto: Axel Kiciloff
vivió toda la vida en Parque Chás y Daniel Scioli en el barrio del
Abasto. Tampoco ejercer un cargo en el territorio determina el ascenso a
gobernador. Desde el retorno de la democracia en 1983 sólo un
mandatario de la provincia fue antes intendente, y es Eduardo Duhalde de
Lomas de Zamora. Ni el “Titán” Armendáriz era intendente, ni Antonio
Cafiero, Carlos Ruckauf, Felipe Solá o María Eugenia Vidal. Y del otro
lado de la General Paz ocurre algo similar, porque varios intendentes en
las últimas décadas eran nacidos y criados muy lejos de sus fronteras,
como Carlos Grosso que era chaqueño o Fernando de la Rúa, cordobés.
La explicación es que son el segundo y tercer cargo político en
importancia de la Argentina luego de presidente de la Nación, y
corresponden al segundo y tercer presupuesto del país. Hoy alcanza los
dos billones de pesos el presupuesto provincial, y 650 mil millones el
de Capital.
Aparte, en los casos de Gustavo Posse y Jorge Macri hay que recordar que
los intendentes de Zona Norte han tenido tradicionalmente escasa
proyección nacional. Enrique “Japonés” García, radical de Vicente
López, nunca jugó en la liga nacional, y Melchor Posse, padre de
Gustavo, tras ejercer durante cinco períodos la intendencia de San
Isidro intentó la aventura nacional y terminó penosamente en manos del
peronismo. Es más, el doctor Melchor Posse era nacido y criado en
Rosario, Santa Fe. Los vecinos de Zona Norte tienden a elegir un sano
administrador de sus impuestos, y por eso nadie ve a esos mandatarios
como políticos de talla mayor. Jorge Macri nació en Tandil y realizó
sus estudios primarios y secundarios en Capital Federal, es decir que
tampoco puede blandir una pertenencia significativa a Vicente López.  Y
Gustavo Posse compitió en las internas provinciales de la UCR pero fue
derrotado por el joven Maximiliano Abad, lo cual quita base a sus
reclamos. Porque como decía el experto en estas lides Carlos Saúl
Menem, “en política lo único que cuenta son los votos”.
Y si nos eleváramos al mundo comprobaríamos que se da igual. Eamon de
Valera, presidente por 16 años de la joven República de Irlanda, era
nacido en Estados Unidos e hijo de un artista español. Fue esta
nacionalidad la que salvó su vida cuando todos los participantes de la
primera revolución independentista irlandesa fueron fusilados en 1917,
a excepción del joven De Valera porque Gran Bretaña deseaba
fervorosamente que Estados Unidos ingresara en la Primera Guerra
Mundial, y quiso con ese gesto congraciarse. Y el monstruo ultra
nacionalista alemán Adolf Hitler era nacido y criado en Austria, y por
eso la primera conquista trascendente que realiza el ejército nazi es
la anexión de Austria, el llamado ‘Anshluss’ en 1938, para legitimar su
origen y su poder.

De regreso a nuestro desgraciado país, nadie comprende las internas
despiadadas en que han caído los integrantes de la coalición
opositora. ¿Cómo puede ser que María Eugenia Vidal, ex gobernadora y
dueña de la mejor imagen no compita por la provincia de Buenos Aires?
No suma nada en Capital Federal, donde 50% de los votos pertenecen al
PRO, cualquiera sea quien encabece la lista. Del otro lado, imponer un
candidato ajeno al territorio como Diego Santilli es perfectamente
posible como ya hemos demostrado, aunque en un proceso muy costoso y
nada feliz, porque dejaría muchas heridas. El neurólogo Manes pretende
que Juntos por el Cambio completo se alinee a sus pies y clame a gritos
su candidatura, paso previo a cursar directo para presidente de la
Nación. ¿Cuáles son sus ideas, su grupo de colaboradores, su
propuesta de solución a los gravísimos conflictos que nos agobian?
Patricia Bullrich quiere el primer lugar, Lilita Carrió también, y el
radicalismo porfía por Martín Lousteau, hace pocos años ministro de
economía de Cristina Kirchner, mientras Mauricio Macri disputa el rol
protagónico con su ex subordinado Rodríguez Larreta. Un espectáculo
de inmadurez lamentable que desaprovecha una oportunidad única para
diferenciarse de un gobierno muy ineficaz, que lleva las de perder en
las elecciones que se avecinan. Tampoco logra comprender Mauricio Macri
que su presencia mediática como cabeza de la oposición es el arma
favorita del kirchnerismo en campaña. El encuestador Ricardo Rouvier
explica que la gente muy decepcionada con Alberto Fernández da marcha
atrás cuando se le plantea que si deja de votar al peronismo puede
volver Mauricio al poder. A pesar de que consideran muy mala la actual
gestión, el temor al retorno del ex presidente los vuelca al
justicialismo. Mauricio no digiere que tiene 55% de imagen negativa,
incluido su bastión la Capital Federal. El grueso de los argentinos
preferirían un futuro sin Cristina ni Mauricio. Esa es la dura
realidad.

Claudio Ramos

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