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Adiós a Taty Almeida, la hija de militares que se convirtió en Madre de Plaza de Mayo

La noticia circuló veloz por los celulares. “Murió Taty”, decían quiénes se enteraron. No hacía falta más datos para saber de quién se trataba. Era Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo, cuya voz y sonrisa eran un símbolo para muchos. Fue parte de ese grupo de mujeres que tuvieron que reinventarse para buscar a sus hijos desaparecidos por la última dictadura. Era muy querida por su ternura y tozudez. A quiénes flaqueaban en los momentos difíciles, les recordaba: “Repitan y digan bien fuerte: Si las Madres pudieron, ¿por qué no nosotros?”.

Taty estuvo internada tres semanas en el Hospital Italiano. Estaba por cumplir 96 años. Las últimas imágenes públicas de ella fueron las marchas por el 24 de marzo y el reclamo universitario. Era llevada en silla de ruedas. Tenía anudado un pañuelo blanco en su cabeza, con el nombre de su hijo Alejandro y 17 de junio de 1975, día de su desaparición, bordados. A pesar de su movilidad reducida, mantenía esa sonrisa característica y el vozarrón que levantaba cualquier movilización.