El reciente otorgamiento del Premio Nobel de Economía a los investigadores estadounidenses Robert Hall (Universidad de Stanford, 83 años) y Michael Woodford (Universidad de Columbia, 71 años) reabrió el debate sobre la relación entre las decisiones individuales y el rumbo de la macroeconomía. En un diálogo periodístico con Otros Ámbitos (Del Plata Rosario 93.5) , el doctor en economía Jorge Bertero abordó los alcances de esta distinción y su contraste con la realidad argentina.
La microeconomía como ancla de la estabilidad
El reconocimiento a Hall y Woodford pone el foco en cómo los hábitos, conductas y costumbres de las familias y personas determinan en gran medida el futuro económico. Según Bertero, cuando una sociedad sostiene pautas de consumo y gasto estables a lo largo del tiempo, contribuye de forma directa a calmar las expectativas y equilibrar la macroeconomía.
“Las expectativas en gran medida las determinan las personas y las familias: cómo distribuyen sus ingresos, cómo gastan y cómo buscan la estabilidad. Lo micro influye en lo macro, siempre y cuando no irrumpan fenómenos disruptivos como hiperinflaciones o devaluaciones drásticas”, señaló Bertero.
El especialista destacó una de las premisas centrales expuestas por Woodford: en la economía moderna, la credibilidad y la comunicación de los bancos centrales han pasado a ser variables matemáticas de primer orden. Más allá de un movimiento de medio punto en la tasa de interés, el verdadero factor decisivo radica en la capacidad de convencer a la sociedad sobre el rumbo de las medidas futuras.
El caso argentino: expectativas vs. saltos abruptos
Al analizar la situación local, Bertero contrapuso el modelo de expectativas estables con los intentos del país por contener la inflación mediante metas rígidas que no lograron concretarse en el pasado. Explicó que mientras en países vecinos —como Chile, Brasil, Uruguay o Bolivia— la estabilidad permitió desacoplar la discusión diaria sobre la inflación, en la Argentina las decisiones históricamente han buscado soluciones inmediatas a través de shocks o saltos devaluatorios.
“Uno de los problemas de la Argentina es querer solucionar los problemas de manera abrupta con saltos disruptivos. La experiencia demuestra que esos saltos dejan más perdedores que ganadores, licuando salarios y jubilaciones”, afirmó el economista.
Respecto a la discusión sobre el tipo de cambio y las intervenciones cambiarias, el especialista consideró que un ajuste gradual en el valor del dólar podría beneficiar la competitividad de sectores productivos y PyMEs exportadoras, aunque remarcó la importancia de acompañar estas medidas con comunicación clara para no trasladar de forma automática los aumentos a precios.
Reservas, operaciones financieras y transparencia
Durante la entrevista también se abordó la controversia en torno a las operaciones del Banco Central con sus reservas de oro y las auditorías sobre las pérdidas derivadas del pago de coberturas y seguros de mercado.
Bertero explicó que el uso de instrumentos en mercados de futuros u operaciones de resguardo (hedging) por parte de los bancos centrales es una práctica habitual en la gestión de activos para proteger posiciones físicas de gran volumen. Si bien reconoció que el costo de las coberturas puede resultar elevado en coyunturas de volatilidad, enfatizó que la clave en la administración pública radica en la divulgación oportuna.
“La información económica debe ser oportuna, completa y transparente para todo el mundo. El ‘disclosure’ de los datos es un pilar fundamental para generar confianza”, concluyó Bertero.