El economista Jorge Bertero en Otros Ambitos analizó el escenario económico actual y marcó una clara distinción entre el impacto de los conflictos bélicos internacionales y los problemas estructurales de la moneda argentina.
Para Bertero, aunque el contexto internacional —marcado por la guerra en Ucrania— ha generado una presión sobre los costos globales, la raíz del problema en Argentina no ha cambiado. “La inflación es, ante todo, un fenómeno monetario”, sentenció, subrayando que el exceso de emisión y la falta de respaldo de la moneda nacional son los motores principales del incremento sostenido de precios.
En este sentido, el especialista hizo una distinción técnica fundamental que suele confundirse en el debate público: una cosa es el aumento de la inflación (la pérdida generalizada del valor del dinero) y otra muy distinta son los cambios en los precios relativos. Según Bertero, la guerra puede disparar el precio del trigo o la energía (precios relativos), pero la escalada general de todos los bienes en el mercado local responde a la gestión de la política monetaria.
Potencial y conectividad
A pesar del diagnóstico crítico sobre la inflación, Bertero se mostró optimista respecto a las capacidades estructurales del país. Destacó que, a diferencia de otras etapas históricas de aislamiento, “Argentina tiene muchas posibilidades porque todavía tenemos una economía integrada al mundo”.
Esta integración es, a su juicio, la llave para aprovechar las oportunidades que el mercado global demanda en términos de alimentos y recursos, siempre y cuando se logre estabilizar la macroeconomía y dar previsibilidad a los actores productivos.
El desafío de la confianza
El economista concluyó que el gran reto del gobierno no solo pasa por dejar de emitir, sino por reconstruir la confianza en el peso. Mientras la percepción del valor de la moneda siga en caída, cualquier shock externo, como un conflicto bélico, tendrá un impacto mucho más profundo y difícil de contener que en economías con monedas estables.