Las persianas ya comenzaron a bajar. Los obreros desmontan los últimos locales y el edificio de La Favorita empieza a despedirse definitivamente de un nuevo capítulo de su historia. Sin embargo, para el mercado inmobiliario y para el mundo de los negocios, el cierre representa apenas el final de un capítulo.
La nueva historia recién comienza. La pregunta que hoy atraviesa al sector ya no es cuándo dejará de funcionar el histórico comercio, sino quién terminará quedándose con uno de los activos comerciales más valiosos del interior argentino.