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“Estamos en un momento de cambio de paradigmas”: los carniceros rosarinos alertan sobre la pérdida de poder adquisitivo

Juan Ramos, presidente de la Asociación de Carniceros de Rosario, analizó en Otros Ambitos (Del Plata Rosario 93.5) la compleja situación que atraviesa el sector comercial e industrial de la carne. Entre los principales factores de alerta se encuentran la disminución del consumo interno, la pérdida del poder adquisitivo de los clientes y el incremento significativo de las importaciones de carne vacuna provenientes de países vecinos

Caída del consumo y cambio en los hábitos de compra
Según se expuso durante el diálogo, Argentina registró una baja promedio de 5 kilos en el consumo per cápita de carne vacuna. Ramos advirtió que la pérdida de poder adquisitivo y el estancamiento de los salarios han llevado a los consumidores a volcarse hacia alternativas más económicas, como los cortes de pollo (milanesas o supremas), o a realizar compras reducidas abonando en cuotas con tarjeta de crédito. Esta dinámica impacta directamente en las rentabilidades y márgenes de los comercios minoristas, que deben hacer frente a incrementos continuos en costos fijos como servicios de luz y alquileres. Importación de carne y diferencias de calidad
Paralelamente a la baja del consumo local, se registró un aumento en las importaciones de carne desde Brasil, Paraguay y Uruguay, destinadas principalmente a grandes cadenas de supermercados en formato envasado al vacío. Al respecto, el titular de la cámara carnicera remarcó las diferencias de calidad entre el producto nacional y el importado: Carne brasileña: “No tiene la calidad ni la terneza que tiene la carne argentina”, señaló Ramos, explicando que las diferencias genéticas y de engorde generan un producto sensiblemente más duro. Oferta local: En las cámaras frigoríficas de la región se observa una mayor heterogeneidad en el ganado, con mayor presencia de hacienda pesada y variaciones según las zonas de origen. Balance y perspectivas del sector
El panorama local refleja la situación del consumo a nivel nacional, donde los comercios deben equilibrar la pérdida de volumen de ventas con estrategias para amortiguar el impacto de la inflación en la economía familiar. Finalmente, con un toque de ironía sobre las costumbres culinarias argentinas, Ramos defendió las características del asado tradicional frente a las nuevas tendencias de cortes ultra magros, concluyendo que la grasa es un componente indispensable para mantener el sabor característico de la carne nacional.